 | ·: Israel: de pueblo a estado |
Desde su creación, en 1948, Israel ha estado en guerra casi constantemente contra sus vecinos árabes. El retorno de los judíos a su Tierra Prometida puso fin a 18 siglos de exilio, pero la tierra que ahora ocupan había sido durante mucho tiempo el hogar de los palestinos árabes, y estos hicieron repetidos intentos por impedir la formación del Estado de Israel. Cinco guerras e innumerables actos de terrorismo y represalias han caracterizado la breve historia de Israel, que todavía procura a toda costa asegurar sus fronteras.
Palestina es la tierra del pueblo de Israel. Es la tierra prometida por Yahvé desde tiempos bíblicos.
En el curso de sus 4.000 años de historia, el pueblo de Israel sólo ha disfrutado de 300 años como entidad independiente soberana, bajo la monarquía del Rey David y sus sucesores, hasta que en la segunda mitad del siglo XX se declara constituido el Estado de Israel. Los restantes casi treinta y siete siglos los judíos han vivido éxodos, diásporas y ocupaciones que, sin embargo, nunca les ha hecho perder la fe en el Dios de la Alianza, que los convierte en el Pueblo Elegido.
Desde que el pueblo judío, a raíz del movimiento sionista, y por la creciente presión antisemitista europea –sobre todo durante la persecución nazi-, decide volver a la Tierra Prometida, Palestina, la constante inmigración ha hecho que su número aumente de forma exponencial (de menos de 20.000 a 5 millones) en sólo ciento veinte años.
La historia nos demuestra que los judíos, en cuanto se unen en una única causa, son fuertes, organizados y tremendamente eficaces. En el último siglo, Palestina, después de mil trescientos años de dominio árabe, ve cómo sus fronteras son reducidas y su pueblo es inexorablemente aplastado, ante la pasividad de la ONU e incluso de los demás estados árabes. El motivo es porque todos se han aprovechado o han sufrido las consecuencias de la excelente capacidad de trabajo, organización y gestión del pueblo judío.
Ciertamente, se trata de un pueblo muy evolucionado en mucho sentidos, y del que muchas cosas se puede aprender, pero por desgracia, muestran poca empatía por los demás pueblos, quizá por ese eterno sentido de la injusticia, provocado por un dios que tanto tarda en cumplir su promesa. Mientras, el pueblo árabe de Palestina se resiste a ceder las tierras, que lleva habitando desde hace cuarenta y cinco siglos, de la única manera que le queda, mediante ataques terroristas. El terrorismo es la consecuencia de la inferioridad numérica, si no se llamaría guerra.
En una tierra tan yerma, la supervivencia es cuestión de organización, por lo que los palestinos están abocados al fracaso, a no ser que se unan con el estado jordano –también árabe-; hecho poco probable, ya que históricamente ya tuvieron la oportunidad durante la I Guerra árabe-judía, y la desperdiciaron.
Parece que el pueblo de Israel, apoyado por la opinión internacional por ser un pueblo tan “avanzado” e “interesante” acabará dominando a los palestinos -abandonados incluso por los árabes- que no tienen nada de interés que ofrecer. Yahvé cumplirá con su promesa por fin. ¿Qué es la justicia?
3.000 a.C.: Los cananeos, considerados precursores de las religiones monoteístas, habitan en la región que actualmente ocupan Palestina e Israel.
2500 a.C.: Los hebreos y los filisteos (pelishtim; estos darían el nombre a la región) invaden la región.
1000 a.C.: Las tribus hebreos se unen bajo el Rey David y, habiendo ya derrotado a los cananeos, se hacen con toda la región, incluyendo partes del Líbano, Siria, Jordania y Egipto, y con los filisteos.
700 a.C.: El reino es dividido en dos (Israel y Judá), y es conquistado por Asiria y Babilonia, obligando a los judíos al exilio, aunque se les permite mantener su nacionalidad.
539 a.C.: Persia conquista Babilonia y los judíos pueden volver a Judea.
333 a.C.: Alejandro III el Magno conquista la región y se lo da a la dinastía tolemáica, quienes helenizan la región.
141 a.C.: los Macabeos organizan un estado independiente judío que dura ochenta años.
63 a.C.: Pompeyo Magno conquista Palestina para Roma. Un relato histórico que ilustra la diferencia entre los politeístas (hasta el César era Dios) y los monoteístas cuenta cómo Pompeyo entra en el Sacro-santo del templo, el gladio desenvainado, dispuesto a enfrentarse al Dios de los judíos. A los pocos minutos, sale decepcionado, y dice, “¡Está vacío, no hay nada!”. Bajo dominación romana, los judíos intentan revelarse dos veces.
132 d.C.: La segunda vez que los judíos se revelan contra Roma, los romanos destruyen Jerusalén y la represión a la que son sometidos los judíos provocan su diáspora (dispersión, en griego) hacia otros territorios. Judea pasa a llamarse Palestina.
313 d.C.: Constantino I el Grande divide el Imperio Romano y Palestina pasa a estar bajo la influencia bizantina.
640 d.C.: Palestina pasa a ser un Califato árabe.
1517: Palestina pasa a manos del Imperio Otomano, también musulmán.
1880: El 95% de los 450.000 habitantes de Palestina son árabes.
1896: Theodor Helz crea el movimiento sionista, en reacción al antisemitismo que acompañó al caso Dreyfus. “El año que viene, en Jerusalén”, ha sido durante siglos una frase ritual para las comunidades judías de la diáspora. Es una idea puramente religiosa, que se va convirtiendo en ideario político.
1897: Primer congreso sionista en el que se elige Palestina como emplazamiento del futuro Estado de Israel. Comienza la inmigración judía en Palestina.
1914: Al inicio de la I Guerra Mundial ya hay 90.000 judíos en Palestina, que han comprado tierras a los árabes. Gran Bretaña promete a los palestinos la independencia de los turcos (cuando caiga el Imperio Otomano), por un lado…,
1917: …pero también promete a los judíos la creación de un “hogar nacional” en Palestina, porque necesita su apoyo económico.
1922: Palestina para ser mandato británico de la Sociedad de las Naciones.
1935: como consecuencia de la persecución Nazi, entran 62.000 judíos en Palestina. Ya son 238.000. Los árabes temen la dominación judía.
1948: La tensión que no ha parado de crecer entre árabes y judíos se manifiesta en ataques terroristas (judíos) y revueltas (árabes) por parte de ambos. Los británicos, incapaces de controlar la situación, declaran el mandato impracticable. Se establece el Estado de Israel, y al día siguiente, estalla la I Guerra árabe-israelí (la de la Independencia de Israel). Jordania, Egipto, Siria y Líbano invaden a Israel, pero a pesar de ser más, los organizados israelíes ganan. 780.000 palestinos se exilian en Jordania. La población árabe en ese momento es de 1.300.000 y la de judíos sólo 600.000, pero éstos están mucho mejor preparados.
1956: II Guerra árabe-israelí. Egipto provoca a Israel nacionalizando el canal de Suez. Israel ataca y las fuerzas imperiales europeas (Francia y Gran Bretaña) le apoyan. La opinión pública, la ONU, los soviéticos y los Estados Unidos muestran su rechazo, y caen los dos imperios, además se propaga un nacionalismo árabe de claro signo revolucionario y anti-occidental.
1967: III Guerra árabe-israelí. Egipto intenta cerrar el estrecho de Tirana en el Mar Rojo, Israel contraataca, y se hace con el control del Sinaí, la franja de Gaza, la orilla occidental del Jordán (Cisjordania) y los Altos del Golán. Es la Guerra de los Seis Días.
1973: IV Guerra árabe-israelí. El presidente egipcio, Anwar al-Sadat, harto del mito de la imbatibilidad judía, deseoso de recuperar la península del Sinaí, con la alianza de los sirios y con el apoyo tecnológico de la Unión Soviética, realiza un ataque sorpresa a Israel el día del Yom Kipur. Vuelve a ganar Israel, y la contienda concluye con un pacto de estabilidad política entre Egipto, Siria e Israel. Egipto recupera el Sinaí, pero Israel se quda con el Golán.
1982: Israel invade el Líbano para deshacerse de la OLP (Organización por la Liberación de Palestina) que tenía bases allí. A finales de los 80, los palestinos reaccionan con la intifada, una serie de levantamientos populares que tuvieron lugar en los territorios ocupados y en los que se produjeron manifestaciones, huelgas y ataques con piedras a los soldados y civiles israelíes. La dura respuesta del gobierno israelí generó críticas tanto por parte de Estados Unidos como de la ONU.
1989: Una nueva oleada migratoria de 200.000 judíos provenientes de la disuelta Unión Soviética es mal acogida por los palestinos.
1993: El Primer Ministro israelí Isaac Rabin y el líder de la OLP Yasir Arafat acuerdan firmar un tratado que permite la creación de gobiernos autónomos en Gaza, Jericó y Cisjordania.
1994: Rabin y Hussein de Jordania firman un acuerdo de paz.
1995: Rabin es asesinado por un radical judío y se trunca el proyecto de paz, enviando a la región a una espiral de violencia caracterizada por la opresión cada vez mayor de los judíos sobre los palestinos, y la reacción desesperada de éstos. Los sucesivos primeros ministros, Netanyahu, Barak y Sharon no siguen la línea que inició Rabin.
Hoy Israel, con una población de 6 millones de habitantes (5 millones son judíos), ocupa desde hace 37 años la Palestina árabe en su totalidad, ha logrado el reconocimiento como Estado de los Estados Árabes, y responde al terrorismo palestino con el terrorismo de su ejército.
Parece que ambos contendientes creen que el tiempo trabaja a su favor. Los palestinos piensan que su natural crecimiento demográfico y el desgaste de su terrorismo les dará la victoria final. Mientras, Israel cree que Yahvé les ha entregado la Tierra Prometida, y que su superioridad militar y armamento -incluido el nuclear- les da la posibilidad de la destrucción total de su enemigo. Es indudable que en los 56 años desde su creación, Israel ha ganado frente a los palestinos cuya situación sigue deteriorándose. Pero eso no es una garantía de futuro.
Vicente Ramírez-Montesinos
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